El presidente de una comunidad en Fuengirola es una figura clave para que el edificio o la urbanización funcione de forma ordenada, transparente y en paz. Sus responsabilidades van mucho más allá de un cargo simbólico: representa legalmente a la comunidad, preside las juntas, vela por el cumplimiento de los acuerdos y es el punto de unión entre los vecinos, el administrador de fincas y las administraciones públicas.
Marco legal de las funciones del presidente
Las funciones del presidente de una comunidad en Fuengirola están reguladas en la Ley de Propiedad Horizontal, que establece que el presidente ostenta la representación legal de la comunidad, en juicio y fuera de él, en todos los asuntos que la afecten. Además, cuando no se nombran otros cargos, puede asumir también las funciones de secretario y administrador, salvo que los estatutos o la junta decidan lo contrario.
Sobre este marco general, cada comunidad puede concretar algunos detalles en sus estatutos y en los acuerdos de junta, pero siempre respetando lo que marca la ley. Es decir, no se puede vaciar de contenido la figura del presidente ni eliminar su papel de representación legal.
Representación legal de la comunidad
La primera función esencial del presidente es la representación legal de la comunidad de propietarios. Esto significa que actúa en nombre de todos los propietarios frente a terceros, ya sean administraciones públicas, juzgados, proveedores o particulares.
Entre sus tareas habituales se encuentran firmar contratos de mantenimiento o servicios, presentar escritos o reclamaciones, comparecer en procedimientos judiciales y atender notificaciones oficiales dirigidas a la comunidad. Esta representación no implica que decida por su cuenta; normalmente ejecuta lo que la junta ha acordado, pero es la cara visible y quien da validez formal a esas actuaciones.
Convocar y presidir las juntas de propietarios
Otra de las principales funciones del presidente de una comunidad en Fuengirola es convocar y presidir las juntas de propietarios. La junta es el órgano soberano, donde se toman decisiones sobre presupuestos, obras, normas internas, nombramiento de cargos y cualquier cuestión importante para la finca.
El presidente, a menudo con el apoyo del administrador, se encarga de preparar el orden del día, fijar fecha y hora, y firmar la convocatoria. Durante la reunión, dirige los debates, concede la palabra, procura que todos puedan opinar sin que la reunión se vuelva caótica y vela por el respeto a la ley y a los estatutos. Al finalizar, firma el acta junto al secretario, dejando constancia de los acuerdos adoptados.
Velar por el cumplimiento de los acuerdos y normas
No basta con aprobar acuerdos; hace falta que alguien impulse su cumplimiento. Esa es otra de las funciones clave del presidente: hacer cumplir los acuerdos de la junta y las normas internas.
Esto incluye supervisar que se ejecuten las obras aprobadas, que se contraten los servicios acordados, que se apliquen las nuevas cuotas o derramas y que se respeten los estatutos y normas de convivencia. Cuando algún propietario incumple de forma reiterada (ruidos, uso indebido de zonas comunes, impagos, actividades molestas), el presidente puede apercibirle formalmente e incluso impulsar las acciones legales previstas en la Ley de Propiedad Horizontal.
Coordinación con el administrador de fincas
En comunidades donde existe un administrador de fincas, el presidente no está solo: trabaja de la mano del administrador para que la gestión sea profesional y eficiente. Mientras el administrador se ocupa del día a día técnico, contable y administrativo, el presidente aporta la visión de los propietarios y valida las decisiones más relevantes.
Sus funciones en esta coordinación incluyen revisar presupuestos, valorar cambios de proveedores, supervisar las cuentas, seguir la evolución de la morosidad y decidir, junto con la junta, qué acciones se toman en cada caso. En un entorno como Fuengirola, con muchas comunidades complejas y propietarios nacionales e internacionales, esta relación fluida entre presidente y administrador es fundamental para que todo funcione.
Gestión de incidencias y convivencia vecinal
En la práctica, el presidente suele ser la primera persona a la que los vecinos acuden cuando hay un problema. Entre las funciones del presidente de una comunidad en Fuengirola también está ayudar a gestionar incidencias y conflictos cotidianos.
Averías en ascensores, filtraciones, problemas de limpieza, ruidos, aparcamientos indebidos o malas relaciones entre vecinos suelen llegar a sus oídos. El presidente canaliza estas incidencias hacia el administrador o los servicios correspondientes y, cuando es necesario, actúa como mediador para intentar que las partes lleguen a un acuerdo razonable. Una buena comunicación, especialmente en comunidades con propietarios que no residen todo el año, marca la diferencia en la convivencia.
Firma de documentación y decisiones urgentes
El presidente también debe firmar la documentación necesaria para el funcionamiento de la comunidad: contratos de mantenimiento, pólizas de seguro, partes a la compañía aseguradora, certificaciones de acuerdos o de deudas, autorizaciones para obras en elementos comunes y escritos dirigidos al Ayuntamiento u otras administraciones.
Además, puede verse obligado a tomar decisiones urgentes cuando existe un riesgo evidente para el edificio o la seguridad de las personas, como una avería grave de agua, una rotura de instalación eléctrica o daños estructurales. En estos casos, puede ordenar actuaciones inmediatas y después dar cuenta a la junta en la siguiente reunión.
Relación con el Ayuntamiento y otras administraciones en Fuengirola
En una ciudad como Fuengirola, el presidente también es interlocutor ante el Ayuntamiento y otros organismos cuando se trata de temas que afectan a la comunidad: licencias de obras, ocupación de vía pública para andamios, quejas sobre alumbrado, limpieza viaria, ruidos o problemas de seguridad en el entorno.
Aunque muchas de estas gestiones las puede tramitar el administrador, contar con un presidente implicado y conocedor de las necesidades del edificio ayuda a que la comunidad tenga voz y sea atendida de forma más eficaz por los servicios municipales.
Duración del cargo y relevo del presidente
Por regla general, el cargo de presidente tiene una duración anual, salvo que los estatutos o la junta acuerden otra cosa. La elección se realiza en junta, normalmente por votación entre los propietarios, aunque también puede recurrirse a turno rotatorio o sorteo si así se decide.
El cargo es obligatorio, pero el propietario designado puede solicitar su relevo judicial si tiene causas justificadas que le impidan ejercerlo. Cuando se produce un cambio, el presidente saliente debe facilitar toda la documentación relevante y colaborar en una transición ordenada, para que la comunidad no sufra parones en su gestión.
Una figura clave para la comunidad en Fuengirola
Las funciones del presidente de una comunidad en Fuengirola son fundamentales para que el edificio tenga una gestión seria, transparente y eficaz. Representa legalmente a los propietarios, dirige las juntas, hace cumplir los acuerdos, coordina con el administrador y ayuda a mantener la convivencia.
Cuando el presidente está bien informado y cuenta con el apoyo de un administrador de fincas profesional, la comunidad gana en organización, tranquilidad y valor patrimonial. En una ciudad con tanta vida comunitaria como Fuengirola, cuidar este papel es invertir en el bienestar presente y futuro de todos los vecinos.